Materiales y Aproximaciones Sostenibles para la Producción Cinematográfica

Introducción

La industria cinematográfica tiene una significativa huella de carbono debido a su excesivo uso de recursos. Por ejemplo, se utilizan plásticos para el empaque de catering, madera y pintura para el diseño de sets, textiles para los vestuarios y combustible para transporte de grandes grupos de personas. Además, esta industria frecuentemente perpetua relaciones desiguales en las producciones cinematográficas realizadas en el Sur Global. Itu Ninu es una cinta de ciencia ficción indígena filmada en Escocia con una perspectiva diferente. La producción de esta película se enfocó en prácticas sostenibles por un compromiso con limitar su impacto ambiental. 

Fundamentos para la producción sostenible 

Antes de iniciar el rodaje, el productor de la película participó en diversos cursos de capacitación ofrecida por la organización ALBERT. Estos cursos abordaban lineamientos para una producción sostenible, así como una reflexión sobre los contenidos editoriales. Esta experiencia permitió al equipo integrar de manera efectiva los temas ambientales en la narrativa, en sintonía con los métodos de producción seleccionados. 

Cine de Segunda Mano 

Tomando en cuenta el impacto ecológico del cine convencional, los cineastas exploraron el concepto de “Cine de Segunda Mano” de Nadia Bozak, influenciado por la práctica documental de Agnès Varda de “espigar” imágenes. La producción utilizó de manera creativa los recursos disponibles, inspirándose en el trabajo de Agnès Varda en “La Pointe Courte”. Las escenas se filmaron en ubicaciones existentes, lo cual minimizó la necesidad de construir escenarios, reduciendo así el consumo de recursos. Además, la producción incorporó prácticas comunes del cine indígena y del cine comunitario como filmar con luz natural y caminar a las locaciones. Estas aproximaciones no solo redujeron el consumo de energía, sino que también contribuyeron a un estilo propio. 

La selección de la cámara y óptica

Una decisión crucial en la búsqueda de la sostenibilidad durante el rodaje fue la selección de la cámara Bolex D16. Esta decisión se alineó con las ideas de “decrecimiento” al no dejarse seducir por filmar en la definición más alta o por las últimas novedades tecnológicas. La selección de esta cámara permitió el uso de lentes de segunda mano que se utilizaban en las cámaras bolex antiguas (Kern Paillards). Además, la batería y el almacenamiento interno de la cámara permitieron mantener el equipo muy reducido. Gracias a este conjunto compacto y versátil, se pudo asegurar una huella de carbono mínima sin comprometer la calidad visual de la película.  

Vestuario sostenible

En línea con la ética de sostenibilidad de la película, el vestuario y los trajes fueron adquiridos en tiendas benéficas locales, que ofrecieron una amplia variedad de opciones. Además, los cineastas también utilizaron prendas de su propio uso cotidiano. Esta decisión hizo reducir drásticamente la demanda de prendas nuevas.  Al finalizar la producción el vestuario usado se donó nuevamente a las tiendas benéficas o fue conservado por el elenco o el equipo de producción. Esta medida permitió maximizar el impacto positivo al prolongar la vida útil de las prendas.  

Midiendo la huella de carbono 

Este proyecto utilizó las herramientas de cálculo proporcionadas por ALBERT para medir la huella de carbono y evaluar su impacto ambiental. La huella de carbono final de Itu Ninu se estimó en aproximadamente en 1 tonelada de CO2. Esto contrasta significativamente con el promedio de la industria, donde producciones de alto presupuesto en promedioconsumen 2800 toneladas de CO2 en , mientras que el promedio de películas independientes más pequeñas generalmente oscila entre 100 y 300 toneladas de CO2. Las emisiones de carbono logradas por Itu Ninu demuestran que los esfuerzos por mantener los principios de la sostenibilidad pueden generar una práctica distinta. 

Conclusión 

Itu Ninu tiene como objetivo desafiar las normas actuales de la industria y servir de inspiración para que otros adopten prácticas ecológicas. Con un enfoque de “Cine de Segunda Mano” es posible crear cine de calidad y simultaneamente minimizar el impacto ambiental.   

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